Bodas de perlas
El
pasado día 14 fuimos convocadas todas la tertulianas a un encuentro para conmemorar los
treinta años de existencia de nuestra Tertulia y se nos insistía en la
invitación que acudiéramos con nuestras mejores galas y adornadas con perlas, ya
que la celebración de treinta años, al menos en las bodas se denominan “Bodas
de perlas” y la tertulia Athenea cumple este año treinta años.
Treinta años desde que en 1996 se reunieron un pequeño grupo de mujeres inquietas y ansiosas de conocimientos y cultura y animaron a otras amigas, conocidas o compañeras a reunirse un día a la semana para hablar, comentar, descubrir o conocer historias, viajes, personajes y todo aquello que sirviera para enriquecerse culturalmente.
Parece
imposible, pero ahora mismo asisten todos los jueves (o casi todos) algunas de
aquellas fundadoras y lo extraordinario es que siguen acudiendo llenas de ilusión
por aprender y se siguen sorprendiendo, a pesar de lo mucho aprendido a lo largo
de estos últimos treinta años,
Pero yo no
quiero exponer aquí, tan solo el valor de estas fundadoras. Voy a comentar lo
que ocurrió en el encuentro del 30 aniversario: Un trio de tertulianas nos
repitieron insistentemente que acudiéramos elegantes y con perlas y tanto
insistieron que allá nos presentamos y fuimos recibidas en la mejor sala del
Rectorado de la UPCT y allí estábamos reunidas, las fundadoras de la tertulia,
las veteranas de la tertulia y las mas modernas y tras los saludos de rigor
visionamos una proyección de imágenes desde 1996, que nuestra querida Clara ha
ido recopilando a lo largo de estos años, pero como ahora estamos en los
tiempos de la IA, los hijos de Clara y de María Dolores les dieron movimiento y
vida a las imágenes de la proyección dando lugar a escenas divertidisimas.
Terminado
este momento en el que se mezclaron los tristes sentimientos por
aquellas tertulianas que ya no están entre nosotras y el descubrimiento de que
el tiempo no nos ha tratado demasiado mal, apareció frente a nosotras un
escenario semejante a la alfombra roja que precede a la entrega de los premios
Oscar de Hollywood y allí estaban Aurora, Fina y Clara portando treinta sobres
y otros tantos pequeños Oscar dorados y cuando todas creíamos que el ingenio y
la imaginación de estas tres compañeras ya lo conocíamos… empezaron a otorgar a
cada una de las presentes un Oscar que premiaba su forma de ser, su manera de comportarse
o sus habilidades.
Fue mágico, fue sorprendente escuchar como cada premio se correspondía al cien
por cien a las peculiaridades de cada una de las mencionadas. ¡Ese equipo de
tres, es sorprendente! ¿Cuánto tiempo habrán dedicado a preparar los títulos
que nos concedían, para ensalzar a cada una de las presentes por sus dotes o
capacidades?
No soy capaz de exponer aquí
la tarde que nos regalaron estas tres maravillosas mujeres. Solo puedo decir:
¡Gracias Aurora, gracias Clara y gracias Fina!
P.D. El proximo jueves continuará la celebracion ¿que se les ocurrira? ¡Miedo me dan!