viernes, 5 de junio de 2026

 

El 4 de junio de 2026 tuvimos la suerte de contar con la intervención de nuestra compañera de tertulia Dori Martínez Bergman, artista pintora de larga trayectoria y excelentes trabajos. Su disertación abordó el reto de enseñarnos a “Cómo mirar un cuadro”.

Porque no solo es una mezcla de manchas o colores más o menos organizados, una buena obra de pintor lleva reflejados su estilo, su alma, su estado de ánimo, su habilidad en mayor o menor grado, la moda de su época, sus neurosis, (si es que las tiene), y la alegría de vivir.

Y para demostrarlo Dori fue repasando y analizando las distintas etapas desde la pintura romántica a nuestros días. Nos dio a conocer detalles que a nosotros nos hubieran pasado desapercibidos, que solo una persona entrenada en el arte de pintar puede percibir con tanta energía y precisión.


Empezó la conferencia describiendo el realismo de la pintura romántica, tomando como ejemplo la “barca de la medusa” de Gericault, obra de extremado dramatismo reflejando dolor, lucha por la supervivencia, amor, esperanza y dolor todo junto.


La siguiente etapa fue mucho más distendida pues “El Impresionismo”, la gran revolución artística del siglo XIX, se centraba en analizar la luz, crear atmosfera sin tener en cuenta el contorno de las cosas, en una vibración de colores envolvente y alegre. Aquí se puso de moda pintar al aire libre para impregnarse mejor del ambiente.


“El Simbolismo” también daba para mucho en sus interpretaciones porque cada autor aprovecha para reflejar sus inquietudes y estados anímicos. Después aparece el cubismo con Cezanne como transición a partir de impresionistas. El impresionismo fue como abrir la caja de los truenos: la aparición de la fotografía hizo innecesaria la pintura realista o muy explicita para dar paso a todo tipo de interpretaciones personales. Todos los pintores querían expresar en su obra su particular estilo. Aparecen formas de representación inimaginables en otras épocas, pero no por eso exentas de equilibrio en su composición y belleza estética. Así el cubismo empezó como la imagen descompuesta sobre espejo roto y acabó en el personalísimo estilo fragmentado

de Picasso.


 Como una cascada fueron apareciendo diversos modos propios de la libertad de expresión y la búsqueda de nuevas formas: “El Expresionismo” con colores violentos e imágenes transgresoras, “El Modernismo” inspirado en la vegetación, muy decorativo, y “El Surrealismo” cuyo paradigma es Dalí, un universo onírico donde las formas se desmoronan como pasta blanda o se expande incontrolable…

 


 En definitiva fue un programa intenso y muy ambicioso. Una magnífica velada para agradecer la participación de Dori M. B.