viernes, 15 de mayo de 2026

     Bodas de perlas



El pasado día 14 fuimos convocadas todas la tertulianas a un encuentro para conmemorar los treinta años de existencia de nuestra Tertulia y se nos insistía en la invitación que acudiéramos con nuestras mejores galas y adornadas con perlas, ya que la celebración de treinta años, al menos en las bodas se denominan “Bodas de perlas” y la tertulia Athenea cumple este año treinta años.

Treinta años desde que en 1996 se reunieron un pequeño grupo de mujeres inquietas y ansiosas de conocimientos y cultura y animaron a otras amigas, conocidas o compañeras a reunirse un día a la semana para hablar, comentar, descubrir o conocer historias, viajes, personajes y todo aquello que sirviera para enriquecerse culturalmente.

Parece imposible, pero ahora mismo asisten todos los jueves (o casi todos) algunas de aquellas fundadoras y lo extraordinario es que siguen acudiendo llenas de ilusión por aprender y se siguen sorprendiendo, a pesar de lo mucho aprendido a lo largo de estos últimos treinta años,

Pero yo no quiero exponer aquí, tan solo el valor de estas fundadoras. Voy a comentar lo que ocurrió en el encuentro del 30 aniversario: Un trio de tertulianas nos repitieron insistentemente que acudiéramos elegantes y con perlas y tanto insistieron que allá nos presentamos y fuimos recibidas en la mejor sala del Rectorado de la UPCT y allí estábamos reunidas, las fundadoras de la tertulia, las veteranas de la tertulia y las mas modernas y tras los saludos de rigor visionamos una proyección de imágenes desde 1996, que nuestra querida Clara ha ido recopilando a lo largo de estos años, pero como ahora estamos en los tiempos de la IA, los hijos de Clara y de María Dolores les dieron movimiento y vida a las imágenes de la proyección dando lugar a escenas divertidisimas.


Terminado este momento en el que se mezclaron los tristes sentimientos por aquellas tertulianas que ya no están entre nosotras y el descubrimiento de que el tiempo no nos ha tratado demasiado mal, apareció frente a nosotras un escenario semejante a la alfombra roja que precede a la entrega de los premios Oscar de Hollywood y allí estaban Aurora, Fina y Clara portando treinta sobres y otros tantos pequeños Oscar dorados y cuando todas creíamos que el ingenio y la imaginación de estas tres compañeras ya lo conocíamos… empezaron a otorgar a cada una de las presentes un Oscar que premiaba su forma de ser, su manera de comportarse o sus habilidades.



Fue mágico, fue sorprendente escuchar como cada premio se correspondía al cien por cien a las peculiaridades de cada una de las mencionadas. ¡Ese equipo de tres, es sorprendente! ¿Cuánto tiempo habrán dedicado a preparar los títulos que nos concedían, para ensalzar a cada una de las presentes por sus dotes o capacidades?

 No soy capaz de exponer aquí la tarde que nos regalaron estas tres maravillosas mujeres. Solo puedo decir: ¡Gracias Aurora, gracias Clara y gracias Fina!



P.D. El proximo jueves continuará  la celebracion ¿que se les ocurrira? ¡Miedo me dan!

 

 













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