Tienes que quererte y creer en tí
Ayer nos reunimos de nuevo en nuestra sede, como cada jueves, aunque esta vez no teníamos programada ninguna presentación por parte de alguna de nuestras tertulianas, pero nuestro grupo es inasequible al desaliento y no sabemos estar sin hacer nada, de modo que Fina nos trajo la historia de “María La bailaora”, personaje curioso que al parecer tomó parte en la batalla de Lepanto (ya entonces había mujeres audaces, aunque parece ser, que como casi siempre, lo hizo llevada por el amor) y a continuación, Clara nos repartió para comentar, un artículo que había encontrado firmado por Catherine Black.
Como soy de natural curiosa y con el fin de ampliar el tema, me adentré en las redes informáticas para investigar algo más sobre la biografía de esta señora y cuál sería mi sorpresa cuando descubrí que dicho artículo no lo había escrito la conocida actriz, natural de Toronto en Canadá, sino otra señora del mismo nombre y apellido, en cuya reseña biográfica nos cuenta ella misma que tras dejar un cómodo trabajo en una gran empresa, se quedó en casa para atender a sus dos hijos y jugar a ser mamá, criada y enfermera y cuidar de las gallinas que cría en el patio posterior de su vivienda (sin comentarios).
Tras leer el artículo firmado por dicha señora y puesto que nuestro grupo es capaz de “con estos mimbres hacer un buen cesto” surgieron comentarios de todo tipo a partir de cada una de las frases del citado artículo y a lo largo de cerca de dos horas fuimos desgranando momentos personales e íntimos de cada una de nosotras, en los que contamos diferentes experiencias, en las que se puso de manifiesto nuestra fuerza para enfrentarnos a situaciones de las que desconociamos que éramos capaces de afrontar.
Surgieron historias divertidas, sorprendentes y emotivas, del tal forma que descubrimos que nuestro grupo es variopinto y variado respecto a nuestros orígenes y vivencias, pero si hay algo que nos unifica es por considerarnos incapaces de decirnos no a nosotras mismas y sobre todo, nunca darle la espalda a la vida, sino que todas estamos de acuerdo en que nos queremos mucho a nosotras mismas y nos valoramos, aunque sepamos que también tenemos muchas limitaciones, pero de eso no se habla para que no se enteren los que no nos conocen a fondo e intenten utilizarnos o manipularnos.
La tarde transcurrió sin darnos cuenta como siempre que nos reunimos y aunque se suponía que íbamos a tratar otros temas tan interesantes como donde y cuando íbamos a celebrar la comida de fin de curso, se nos hizo tarde y quedamos en tratarlo en otra ocasión.